RETRATO DE UN TERRATENIENTE





















Anhelamos las virtudes y posesiones de quienes nos rodean, sin valorar lo mas mínimo lo que todos tenemos y nadie más tiene.


Substituimos felicidad por consumo y se nos va la vida en ello.

Siempre queremos tener más. Dos casas, dos coches, cuatro televisores de ultima generación y cuando lo tenemos siempre buscamos tener más y mejor, en lugar de luchar por tener lo justo para vivir y disponer de más tiempo para disfrutarlo.

Somos egoístas por decreto y frágiles ante la adversidad. En cierta medida nos alegramos de las desgracias ajenas por que nos reconforta saber que todo el mundo tiene problemas.

Fallamos y repetimos.

Cazamos por placer y nos creemos superior por eso. Matamos y hacemos de eso un espectáculo. No es un combate justo, no es cuerpo a cuerpo, el animal no está armado ni tiene posibilidad de escapar. Nosotros sí.

Es el resultado de nuestra frustracion, debilidad y mediocridad.


Tenemos armas nucleares, armas biológicas. En resumen, armas de destrucción masiva. Pero no podemos combatir el cáncer y la miseria global. Consentimos los malos tratos, pero si un perro defeca en la calle montamos en colera.Vemos las agresiones y nos damos media vuelta. Somos valientes pero ante las cosas efímeras.

Somos dueños y esclavos de nuestras perversiones.

Si no tenemos problemas, nos los inventamos. No somos capaces de vivir en armonía, ni lo consentimos ni nos dejan.

Somos irracionales.

Hay algo bueno en todos nosotros, que somos capaces de auto analizarnos y darnos cuenta.



Lo malo es que hemos aprendido a vivir con ello.

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