GRACIAS

A todos los que me devolvieron los ánimos y me escucharon cuando yo me di la espalda. (En esa teteria aprendí más en cinco horas que en cinco años).
A los que me dieron la mano cuando el resto me ponía la zancadilla.
A los que me dedicaron una cena sorpresa demostrándome su aprecio cuando yo pensaba que todo lo había perdido. (Hay cosas que no se borran del alma).
A los que me dijeron –Cuenta conmigo- y me sumé uno más.
A los que me quisieron cuando yo me odiaba.
A los que me aguantaron mis tristezas regalándome una sonrisa.
A la que escuchó mis lamentos cuando el resto solo me oía. (Esa noche empecé a sobrevivir).
A los colonieros que pasamos juntos la infancia y la adolescencia. (Si tenía que pasar ese periodo con alguien, me alegro que haya sido con ustedes).
A quien me demostró que ser sensible no es ser menos hombre.
A las mujeres que calentaron mi corazón y mi cabeza.
A las mujeres que me demostraron que también se pueden dar abrazos calidos siendo solo amigas.
A quien me demostró que los hombres también lloran.

A los compañeros de borracheras y los compañeros de resacas. (Esas batallas no pueden ser olvidadas).
A quien me abrió su corazón para ser operado.
A quien me demostró que tenía toda la razón y también a quien me demostró lo contrario.
A los maestros de escuela que no me enseñaron nada.
A los maestros de la vida que me inculcaron lo más importante.
A los que ahora se ríen de mí pero mañana me darán la razón. (No es la primera vez).

A quien me enseño a escuchar y a quien me obligó que hablara.
A quien me demostró que se puede dar todo sin tener nada.
A quien estaba desgarrado por la vida y siempre tenía la sonrisa en la cara. (Frank).
A quien me consideró una hortaliza mas sin pagar cuota ni comisión de entrada.
A quien me seguía llamando cuando yo no estaba.
A quien nunca dudará de mi cuando yo en nadie confiaba. (Me pasa muchas veces. Lo siento).
A quien sus ojos me dijeron todo lo que su boca callaba.
A quien me enseño que se puede decir todo con una mirada.
A quien me dio más que la medicación cuando eso mismo por su trabajo no estaba obligada.
A quien me acuno en sus brazos y me dijo que nada pasaba.

A los pocos artistas que me demostraron que no todos los músicos tienen un precio.
A los compañeros de notas por demostrarme que somos mas que compañeros.
Por hacerme sentir tan especial cuando ninguna virtud tengo.
A los vaticanos chatarreros que me acogieron tan calidamente cuando comencé mi entierro.

A los que ya no están
A los que quedamos.
A los que vendrán.
A los que no digo sus nombres pero ya los he nombrado.

A ti por leer.
Por los viejos tiempos compartidos entre vinilos y tragos.

El primer trago del año, ira para ustedes.


¡Salud!
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No se me mueran nunca.